Fue toda una novedad que el presidente de la Cámara de Diputados de Nación venga a la provincia prácticamente en representación del Poder Ejecutivo Nacional. Lo consumó Sergio Massa este jueves, cuando comprometió apoyo para la futura terminal de ómnibus que acababa de pedir el gobernador Sergio Uñac. El tigrense se convirtió en el protagonista excluyente de la jornada, por esta y otras razones de peso.

Es parte del uso y la costumbre que en estos actos públicos el anfitrión formule un pedido con el guiño previo del funcionario nacional. Fue lo que sucedió con el proyecto de la nueva terminal de ómnibusUñac solicitó que se conforme una mesa conjunta con Nación para evaluar su viabilidad. En el fondo, fue comprometer desde el arranque alguna parte del financiamiento que sin dudas será estratosférico, dada la magnitud de la obra.

Que se hable de la terminal de ómnibus en presencia del ministro de Transporte de Nación, Mario Meoni, fue bastante lógico. Lo que rompió toda previsión fue que un diputado nacional terminara oficiando de vocero del presidente Alberto Fernández. Claro: no fue cualquier legislador, sino uno de los pilares fundamentales del Frente de Todos.

No habría que malinterpretar el suceso. Massa no se salió de libreto ni ocupó un lugar que no le cabe. No actuó a espaldas de la Casa Rosada ni mucho menos. Por el contrario, en San Juan lució las jinetas de coronel. Y hay argumentos de sobra para comprenderlo en su justa dimensión. Para ello, hay que remontarse a la génesis de la alianza gobernante.

Massa y su Frente Renovador fueron la última incorporación al Frente de Todos. Había conformado hasta el final una mesa de cuatro con Miguel PichettoRoberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, bajo el lema de “peronismo federal”. Incluso Uñac se había aproximado a ese espacio justicialista preliminarmente. Pero pasaron cosas.

Súbitamente Cristina Fernández de Kirchner aceptó el convite al PJ orgánico de José Luis Gioja y desde adentro del partido lanzó a su candidato presidencial. Lo sacó justamente de las huestes massistas. Alberto Fernández había actuado como operador del Frente Renovador desde que se apartó de CFK.

La expresidenta coronó al exjefe de Gabinete por dentro del PJ. Lo que vino a continuación fue un efecto dominó. Los gobernadores adhirieron paulatinamente a la fórmula Fernández-Fernández. Pichetto dio un salto a la vereda opuesta y se convirtió en compañero de fórmula de Mauricio Macri. Lavagna y Urtubey quedaron reducidos. Y Massa… demoró hasta el final su definición.

El tigrense se hizo esperar. En la cocina del Frente de Todos lo apuntaron como un miembro necesario para garantizar la victoria sobre todo en provincia de Buenos Aires, donde le reconocen su predicamento. Que encabezara Alberto y no Cristina facilitó el diálogo. Igualmente tuvieron que aplacar las diferencias otrora irreconciliables, en pos de ganarle a Cambiemos.

Junto con Cristina en el Senado, Massa quedó como cabeza del Poder Legislativo desde la Cámara de Diputados. Pero su participación nunca estuvo limitada al Congreso y este jueves dejó sobradas pruebas de ello en San Juan.

En el calor abrasador de la siesta de diciembre, el tigrense habló de que le gustaría refrescarse en el dique de Ullum o Cuesta del Viento. Fue un guiño para la audiencia sanjuanina, que celebró la ocurrencia. Ha venido tantas veces a la provincia, que pudo permitirse ese pasaje distendido sin temor a equivocarse.

Pero luego tuvo varios guiños adicionales, en un mensaje lleno de gestualidades. Saludó a los diputados nacionales que estaban presentes en la ceremonia, empezando por la única mujer, Graciela Caselles. Siguió por el opositor Marcelo Orrego. Tanto a la bloquista como al santaluceño los mencionó solamente por su nombre de pila, denotando proximidad y confianza por el trato cotidiano. Luego mencionó al Flaco, así sin nombre ni apellido, consciente de que el apodo era más que suficiente. Y dejó para el final al ‘gurrumín’ de la Cámara, ‘Guevarita’. Por supuesto, se refirió a Francisco Guevara.

El joven legislador sanjuanino eclipsó a sus pares tras haber roto el voto celeste el pasado viernes en la madrugada, cuando la Cámara Baja le dio media sanción al aborto legal. Guevara había estado unos días antes en el despacho de Massa con nada menos que Máximo Kirchner. Luego de su apoyo a la marea verde, el diputado cosechó muchas críticas en San Juan pero también mucho reconocimiento a nivel nacional. Entre otras, lo felicitó Malena Galmarini, Presidenta de Agua y Saneamientos Argentinos. Es mucho más que la esposa de Massa. Pero sí, son matrimonio.

El tigrense habló de las dificultades de 2020 y deseó, como todos, que termine rápido. Confió en que el año próximo será mejor y pronosticó una rápida recuperación económica, tal vez pecando de exceso de optimismo. Pero a eso vino. Llegó como portavoz de Alberto, como referente tardío pero esencial del Frente de Todos y también, hay que decirlo, como contrapeso de Cristina. No se trata de trazar equivalencias entre los quilates de uno y otra, sino simplemente de describir el milimétrico escenario que define al oficialismo.

Siempre hay margen para las innovaciones. En política también y en Argentina, particularmente. Ahora le tocó a San Juan conocer una nueva modalidad: un diputado hablando en nombre de la Casa Rosada.

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